Dario Varona

¿Quién debe definir los objetivos del coaching?

Por Liderazgo

Los objetivos del coaching deben acordarse entre la empresa, el participante y el coach. La empresa plantea la necesidad, el participante define qué está dispuesto a trabajar y el coach comprueba que el objetivo sea claro, posible y adecuado para un proceso de coaching.

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¿Qué objetivos puede proponer la empresa para el coaching?

La empresa puede proponer objetivos vinculados con el rol, como mejorar la delegación, ordenar decisiones o fortalecer conversaciones con el equipo. Debe explicar qué necesidad observa y qué resultado espera, sin imponer temas personales ni indicar qué debe decir el participante. Dentro del liderazgo empresarial, la organización define el marco; no controla la conversación.

La diferencia está entre señalar una necesidad y decidir el camino interno de la persona. La empresa puede pedir un cambio observable en el trabajo, pero el objetivo solo resulta válido cuando el participante entiende para qué sirve y acepta trabajarlo.

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¿Puede el participante rechazar un objetivo de coaching?

El participante puede rechazar un objetivo de coaching cuando no lo reconoce, no depende de su conducta o encubre una evaluación laboral. También puede pedir que se reformule para que sea claro y posible. La confidencialidad del coaching ejecutivo protege esa conversación: aceptar el proceso no obliga a trabajar cualquier objetivo propuesto por la empresa.

Rechazar un objetivo no significa rechazar todo el coaching. A veces indica que el planteo está mal formulado o que la empresa intenta resolver por coaching una decisión que le corresponde tomar. El criterio es revisar si la persona puede actuar realmente sobre ese objetivo.

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¿Qué función cumple el coach al definir los objetivos?

El coach debe ayudar a convertir expectativas generales en objetivos claros, observables y trabajables. Pregunta qué conducta debería cambiar, en qué situaciones aparece y qué evidencia mostraría avance. También verifica que el objetivo dependa del participante y respete los límites del proceso. El coach facilita el acuerdo; no decide por la empresa ni por la persona.

Un objetivo bien acompañado por el coach no describe cómo debería ser la persona, sino qué necesita hacer de manera diferente. Esa precisión evita juicios vagos y permite revisar avances sin transformar el coaching en una evaluación de personalidad.

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¿Cómo se transforma una necesidad en un objetivo de coaching?

Una necesidad se transforma en un objetivo de coaching cuando deja de expresarse como una queja amplia y se convierte en una conducta concreta. “Necesita liderar mejor” puede traducirse en delegar decisiones, dar feedback a tiempo o sostener límites. Si la empresa y el líder interpretan la necesidad de forma distinta, primero deben resolver los objetivos en conflicto.

La prueba es intentar observar el objetivo en una situación real. Si nadie puede explicar qué conducta debería aparecer, cuándo y con qué efecto, todavía existe una preocupación general, no un objetivo que pueda trabajarse y revisarse dentro del coaching.

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¿Cómo saber si un objetivo de coaching está bien definido?

Un objetivo de coaching está bien definido cuando es claro, relevante, posible y depende de acciones del participante. Debe señalar una conducta o decisión, el contexto donde importa y una forma razonable de revisar avances. Además, la empresa, el participante y el coach deben comprenderlo de la misma manera, aunque cada parte tenga responsabilidades diferentes.

Antes de comenzar, cada parte debería poder explicar el objetivo con palabras parecidas y reconocer qué le corresponde hacer. Si las versiones cambian demasiado, el problema no es de seguimiento: falta un acuerdo básico y conviene corregirlo antes de iniciar las sesiones.