ARTÍCULO - COACHING ONTOLÓGICO

¿Qué lugar tiene la responsabilidad en coaching?

Responsabilidad no es culpa: es capacidad de responder. Mirá cómo se trabaja en una conversación de coaching.
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Coaching ontológico Coach:  Darío Varona™
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En coaching, responsabilidad no significa culpa. Esta diferencia es clave. Responsabilidad tiene que ver con la capacidad de responder frente a una situación, incluso cuando la persona no eligió todo lo que pasó ni controla todo el contexto.

Desde mi experiencia acompañando procesos de coaching, muchas conversaciones se destraban cuando la persona deja de preguntarse solamente “quién tiene la culpa” y empieza a mirar “qué puedo hacer yo con esto ahora”. Ese cambio no niega el problema. Lo vuelve más trabajable.

Este artículo se enfoca en responsabilidad dentro del coaching. Para ver el marco general del enfoque, podés leer también esta guía sobre coaching ontológico.

1. Qué significa responsabilidad en coaching

La RAE vincula la responsabilidad con la cualidad de responsable y con la obligación de responder por algo. En coaching, lo llevamos a una mirada práctica: qué parte puede observar, elegir o accionar una persona frente a lo que está viviendo.

No se trata de cargarle todo a la persona. Se trata de salir de una posición donde todo queda afuera: “no puedo hacer nada”, “depende de ellos”, “esto es así”, “siempre pasa lo mismo”. Ahí el coaching ayuda a abrir un margen de acción.

Este tema se conecta con el observador en coaching ontológico, porque la forma en que una persona observa una situación también define qué margen de respuesta ve disponible.

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Responsabilidad es mirar qué parte sí puedo tomar

Una persona puede no haber elegido el problema, pero sí puede revisar cómo responde. Tal vez no controla la decisión de otro, pero puede preparar una conversación, hacer un pedido, poner un límite o decidir cómo quiere actuar desde ahora.

Pregunta útil: “Sin negar lo que pasó, ¿qué parte sí podés tomar para responder mejor?”

Contraejemplo: “Si te pasa esto, algo habrás hecho mal.”

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Responsabilidad no significa controlar todo

Este punto es importante. Hay personas que confunden responsabilidad con hacerse cargo de todo: de lo propio, de lo ajeno, del clima del equipo, del enojo del otro y de cada resultado. Eso no es responsabilidad: muchas veces es sobrecarga.

Pregunta útil: “¿Qué depende de vos y qué no depende directamente de vos en esta situación?”

Contraejemplo: “Tenés que hacerte cargo de todo si querés que salga bien.”

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Responsabilidad abre acción

Cuando una persona encuentra su margen de responsabilidad, suele aparecer una acción más clara. No siempre es una gran decisión. A veces es una conversación pendiente, un pedido mejor formulado, una renuncia a controlar todo o un primer paso más honesto.

Ejemplo bien usado: “No controlo cómo va a responder, pero sí puedo preparar mejor el pedido que necesito hacer.”

Cómo no hacerlo: “Como no depende de mí, no puedo hacer nada.”

En síntesis: responsabilidad en coaching es revisar qué margen de respuesta tiene una persona frente a una situación. No es culpa, no es control total y no es exigencia moral.

2. Qué diferencia hay entre responsabilidad y culpa

Culpa y responsabilidad suelen mezclarse, pero no son lo mismo. La culpa mira hacia atrás y muchas veces deja a la persona atrapada en reproche, vergüenza o defensa. La responsabilidad mira qué se puede hacer ahora con lo que ocurrió.

También conviene marcar el límite profesional. La International Coaching Federation define el coaching como una alianza con la persona en un proceso reflexivo y creativo. El coach no diagnostica, no hace terapia y no decide por la persona: acompaña a observar, distinguir y diseñar acciones posibles.

Desde mi experiencia, esta distinción evita dos extremos: culparse por todo o correrse de todo. En coaching, la pregunta útil no es “cómo me castigo por esto”, ni “cómo demuestro que no tuve nada que ver”. La pregunta útil es “qué puedo aprender, reparar o accionar desde acá”.

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La culpa suele cerrar la conversación

Cuando la conversación entra en culpa, la persona suele defenderse, justificarse o castigarse. “Fue mi culpa”, “me equivoqué en todo”, “soy un desastre”. Ahí hay poca acción posible, porque todo queda pegado a una etiqueta.

Mejor: “Me equivoqué en cómo planteé esa conversación y necesito revisar qué hacer distinto.”

Evitar: “Soy un desastre, siempre arruino estas cosas.”

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La responsabilidad permite aprender

Responsabilidad no niega el error. Lo mira de una manera más útil. Si algo salió mal, la pregunta no es solamente “quién tuvo la culpa”, sino “qué puedo aprender, qué puedo reparar y qué puedo hacer distinto la próxima vez”.

Pregunta útil: “¿Qué aprendizaje concreto podés tomar de esta situación?”

Contraejemplo: “Bueno, asumí que fue tu culpa y seguí.”

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La responsabilidad también respeta límites

Ser responsable no significa hacerse cargo de lo que corresponde a otros. En coaching, esta distinción ayuda mucho. Una persona puede responder mejor sin cargar con decisiones, emociones o acciones que pertenecen a otra persona.

Pregunta útil: “¿Qué responsabilidad es tuya y cuál estás tomando de más?”

Contraejemplo: “Si sos responsable, tenés que resolverlo todo.”

En síntesis: la culpa suele dejar a la persona atrapada en reproche. La responsabilidad, bien trabajada, permite aprender, reparar y diseñar una acción más clara.

3. Responsabilidad, pedidos y promesas

La responsabilidad en coaching se vuelve más concreta cuando baja al lenguaje: qué pido, qué prometo, qué declaro, qué evito conversar y qué dejo supuesto. Por eso no se trata solo de una actitud interna. También se expresa en conversaciones y acuerdos.

Este punto se conecta con los pedidos en coaching ontológico, las promesas en coaching, las declaraciones en coaching ontológico y los actos lingüísticos en coaching ontológico.

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Responsabilidad es revisar cómo estoy pidiendo

Muchas veces la persona reclama que los demás no responden, pero al revisar aparece que no hubo un pedido claro. Hubo expectativa, indirecta o queja. Tomar responsabilidad no es culparse: es mirar cómo puedo pedir mejor para coordinar mejor.

Pregunta útil: “¿Qué pedido concreto necesitás formular para dejar de sostener esto como expectativa?”

Contraejemplo: “Si no lo entendieron, es problema de ellos.”

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Responsabilidad es revisar qué prometí

También hay responsabilidad cuando una persona mira qué compromisos aceptó. A veces dice que está sobrecargada, pero fue diciendo que sí sin aclarar límites, prioridades, plazos o condiciones. Ahí puede haber una conversación pendiente.

Pregunta útil: “¿Qué prometiste explícitamente y qué necesitás renegociar con claridad?”

Contraejemplo: “Ya dije que sí, ahora me la tengo que bancar.”

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Responsabilidad es distinguir acción de explicación

Explicar por qué algo pasó puede ser necesario, pero no siempre alcanza. La responsabilidad aparece cuando la persona puede pasar de la explicación a una acción: reparar, pedir, renegociar, declarar un límite o construir un nuevo acuerdo.

Pregunta útil: “Además de explicar lo que pasó, ¿qué acción concreta necesitás abrir ahora?”

Contraejemplo: “Ya expliqué lo que pasó, con eso debería alcanzar.”

En síntesis: la responsabilidad se vuelve concreta cuando aparece en pedidos, promesas, declaraciones, límites y acuerdos. No es una idea moral: es una forma de participar mejor en la acción.

4. Cómo pasar de la queja a la acción

Para bajarlo a tierra, pensemos en una persona que dice: “Mi equipo no se compromete y siempre termino haciendo todo yo”. Puede haber hechos reales detrás de esa frase, pero si nos quedamos solo en la queja, la conversación se repite.

En una conversación de coaching, yo no negaría la queja de entrada. La escucharía, pero después intentaría abrirla: ¿qué pedidos hiciste?, ¿qué acuerdos existían?, ¿qué estás sosteniendo vos?, ¿qué límites no estás poniendo?, ¿qué conversación pendiente estás evitando?

En procesos con líderes, profesionales y equipos, este paso es central. La queja puede mostrar una necesidad real, pero si no se transforma en acción, termina reforzando la misma posición de impotencia que la persona quiere salir.

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Escuchar la queja sin quedarse atrapado en ella

La queja trae información. Muestra molestia, cansancio o una necesidad no resuelta. Pero si la conversación se queda solo ahí, no avanza. El primer paso es escuchar qué hay detrás de la queja sin convertirla en la única verdad.

Pregunta útil: “¿Qué necesidad aparece detrás de esta queja?”

Contraejemplo: “Dejá de quejarte y hacé algo.”

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Buscar el margen de respuesta

Una vez que la queja está clara, el trabajo es mirar dónde hay margen de acción. Tal vez la persona necesita pedir mejor, delegar distinto, revisar acuerdos, poner un límite o dejar de asumir tareas que nunca fueron suyas.

Pregunta útil: “Dentro de todo esto que no controlás, ¿dónde sí tenés margen para responder distinto?”

Contraejemplo: “La solución depende de que ellos cambien.”

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Convertir responsabilidad en una acción concreta

La responsabilidad se vuelve útil cuando se traduce en acción. No alcanza con decir “me hago cargo”. ¿De qué exactamente? ¿Qué conversación vas a abrir? ¿Qué pedido vas a formular? ¿Qué límite vas a sostener? ¿Qué acuerdo necesitás revisar?

Pregunta útil: “¿Qué acción concreta mostraría que estás respondiendo de otra manera?”

Contraejemplo: “Voy a tratar de cambiar mi actitud.”

Resultado esperado:
  • La persona distingue mejor entre queja, culpa, responsabilidad y acción posible.
  • El proceso de coaching evita quedarse atrapado en reproches o explicaciones repetidas.
  • La acción futura puede convertirse en un pedido, un límite, una conversación pendiente o un acuerdo más claro.

Preguntas frecuentes sobre responsabilidad en coaching

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¿Qué significa responsabilidad en coaching?

Significa revisar qué capacidad de respuesta tiene una persona frente a una situación. No implica controlar todo ni hacerse cargo de lo que corresponde a otros.

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¿Responsabilidad es lo mismo que culpa?

No. La culpa suele mirar hacia atrás y dejar a la persona atrapada en reproche. La responsabilidad mira qué se puede aprender, reparar o hacer distinto desde ahora.

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¿Ser responsable significa resolver todo?

No. Ser responsable también implica reconocer límites. Una persona puede hacerse cargo de su respuesta sin asumir decisiones, emociones o acciones que pertenecen a otros.

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¿Cómo se trabaja la responsabilidad en una sesión?

Se trabaja revisando qué pasó, qué interpreta la persona, qué parte no controla y qué acción concreta sí puede diseñar: un pedido, una conversación, un límite o un nuevo acuerdo.

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¿Qué relación hay entre responsabilidad y pedidos?

La responsabilidad aparece cuando la persona revisa qué está pidiendo, cómo lo está pidiendo y qué conversación necesita abrir. Un pedido claro permite salir de la queja y coordinar una acción posible.

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¿Trabajar responsabilidad en coaching reemplaza la terapia?

No. En coaching se revisan conversaciones, interpretaciones y acciones posibles. No se diagnostica ni se tratan problemas de salud mental. Si aparece sufrimiento clínico, corresponde consultar con un profesional especializado.

Cierre: la responsabilidad en coaching no busca culpar a la persona ni exigirle que pueda con todo. Busca abrir una pregunta más útil: frente a esto que pasa, ¿qué respuesta puedo elegir, qué conversación necesito abrir y qué acción concreta puedo sostener? Para ubicar este tema dentro del marco completo, podés volver a la base del coaching ontológico. También puede ayudarte revisar los pedidos en coaching ontológico, las promesas en coaching y los actos lingüísticos en coaching ontológico.

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