ARTÍCULO - COACHING ONTOLÓGICO

¿Qué es el observador en coaching ontológico?

El observador es la forma desde la que interpretamos lo que pasa. Mirá cómo influye en tus decisiones, conversaciones y acciones.
coaching ontologico
Coaching ontológico Coach:  Darío Varona™
Índice de contenidos

En coaching ontológico, cuando hablamos del observador no nos referimos a alguien que mira desde afuera sin participar. Hablamos de la forma en que una persona interpreta lo que le pasa, lo que cree posible y las acciones que ve disponibles.

Desde mi experiencia acompañando procesos de coaching, este concepto aparece todo el tiempo. Una persona puede llegar diciendo “no tengo salida”, “mi equipo no responde” o “no puedo cambiar esto”. Y muchas veces el trabajo no empieza por buscar una solución rápida, sino por revisar desde qué mirada está viendo esa situación.

Este artículo se enfoca en el observador en coaching ontológico. Para ver el marco más amplio, podés leer también esta guía sobre coaching ontológico.

1. Qué significa observador en coaching

El observador es la manera desde la cual una persona mira una situación. No es una mirada neutra. Está atravesada por su historia, sus creencias, sus juicios, sus emociones, su lenguaje y las experiencias que fue acumulando.

En la ontología del lenguaje aplicada al coaching, Rafael Echeverría trabaja esta relación entre lenguaje, interpretación y acción. Su obra Ontología del lenguaje es una referencia habitual para entender por qué no observamos la realidad de forma pura, sino desde una determinada interpretación.

En la práctica, trabajar el observador no significa convencer a una persona de mirar “en positivo”. Significa ayudarla a revisar qué interpretación está sosteniendo, qué hechos la respaldan, qué juicios aparecen y qué acciones quedan abiertas o cerradas desde esa forma de mirar.

1

El observador interpreta, no solo mira

Dos personas pueden vivir la misma situación y sacar conclusiones completamente distintas. Una puede ver una crítica como ataque. Otra puede verla como información para mejorar. El hecho puede ser parecido, pero el observador no es el mismo.

Ejemplo bien usado: “¿Qué interpretación estás haciendo de lo que pasó?”

Cómo no hacerlo: “Lo estás viendo mal.”

2

El observador filtra posibilidades

Una persona no actúa sobre todo lo que existe. Actúa sobre lo que puede ver como posible. Si alguien interpreta que “no sirve para liderar”, probablemente no pida ayuda, no pruebe nuevas conversaciones y evite exponerse.

Ejemplo bien usado: “Desde esa mirada, ¿qué acciones te quedan disponibles y cuáles quedan cerradas?”

Cómo no hacerlo: “Tenés que animarte más.”

3

El observador también se puede revisar

Una mirada no es una condena. Que una persona observe hoy una situación desde el miedo, la resignación o la desconfianza no significa que esté obligada a quedarse ahí. En coaching, justamente, se abre la posibilidad de revisar esa forma de observar.

Ejemplo bien usado: “¿Qué podrías empezar a mirar distinto para abrir una acción diferente?”

Cómo no hacerlo: “Cambiá la actitud y listo.”

En síntesis: el observador en coaching es la forma desde la que una persona interpreta lo que pasa. Esa mirada condiciona sus conversaciones, decisiones y acciones posibles.

2. Cómo condiciona lo que vemos

El observador condiciona lo que vemos porque no entramos a una situación con la mente en blanco. Entramos con expectativas, experiencias anteriores, juicios, emociones y conversaciones internas. Todo eso influye en cómo leemos lo que pasa.

También conviene marcar un límite. La International Coaching Federation define el coaching como una alianza con la persona en un proceso reflexivo y creativo. Eso significa que el coach no diagnostica, no hace terapia y no decide por la persona: acompaña a observar, pensar y diseñar acciones.

Desde mi experiencia, este límite es central. Revisar el observador puede ayudar a ordenar una conversación, distinguir una interpretación o diseñar una acción. Pero si aparece sufrimiento clínico, síntomas persistentes, crisis severas o necesidad de tratamiento, corresponde consultar con un profesional de salud mental. El coaching no reemplaza psicología, psicoterapia ni psiquiatría.

1

Condiciona la interpretación de los hechos

Pensemos en algo simple. Un jefe no responde un mensaje. Un observador puede interpretar: “Está ocupado”. Otro puede interpretar: “No le importa mi trabajo”. Otro puede pensar: “Me está evitando”. El hecho es uno; las lecturas pueden ser varias.

Pregunta útil: “¿Qué otras interpretaciones podrían existir además de la primera que apareció?”

Contraejemplo: “Seguro estás exagerando.”

2

Condiciona las conversaciones que abrimos o evitamos

Si una persona interpreta que hablar no sirve, probablemente no pida, no aclare y no converse. Después puede decir “nadie me escucha”, pero tal vez nunca abrió una conversación concreta. Ahí el observador está afectando directamente la acción.

Pregunta útil: “Desde esta interpretación, ¿qué conversación estás evitando?”

Contraejemplo: “Entonces andá y decilo de una vez.”

3

Condiciona las decisiones que parecen posibles

Una misma situación puede abrir o cerrar decisiones según la mirada. Para alguien, cambiar de rol puede ser una oportunidad. Para otra persona, puede ser una amenaza. Para otra, una carga. Por eso, antes de decidir, muchas veces hace falta mirar desde dónde se está decidiendo.

Pregunta útil: “Si miraras esta decisión desde otra posición, ¿qué alternativa aparecería?”

Contraejemplo: “Tenés que elegir rápido y dejar de dudar.”

En síntesis: el observador no cambia los hechos, pero sí cambia la forma de interpretarlos. Y esa interpretación impacta en lo que la persona conversa, decide y hace.

3. Observador, juicios y modelos mentales

El observador no aparece aislado. Se sostiene en juicios, creencias, emociones, modelos mentales y formas de usar el lenguaje. Por eso, cuando una persona cambia una acción sin revisar la mirada que la sostiene, muchas veces vuelve al mismo patrón.

En procesos con líderes, profesionales y equipos, esto se ve con claridad. Una persona puede decir que quiere delegar más, pero si su observador está tomado por el juicio “si no lo hago yo, sale mal”, probablemente siga controlando todo aunque entienda la teoría de la delegación.

1

El observador se apoya en juicios

Los juicios organizan la manera en que una persona interpreta la realidad. Algunos juicios abren posibilidades; otros las cierran. Por eso, revisar el observador también implica revisar qué juicios están funcionando como verdades absolutas. Este punto se conecta con el trabajo sobre juicios en coaching ontológico.

Pregunta útil: “¿Este juicio está fundado en hechos actuales o viene de experiencias anteriores?”

Contraejemplo: “Ese juicio está mal.”

2

El observador se relaciona con modelos mentales

Los modelos mentales son formas aprendidas de interpretar cómo funcionan las cosas: el trabajo, la autoridad, el error, el conflicto, el liderazgo o el reconocimiento. Cuando esos modelos no se revisan, la persona puede repetir respuestas automáticas aunque diga que quiere cambiar.

Pregunta útil: “¿Qué idea sobre el liderazgo está detrás de esta manera de actuar?”

Contraejemplo: “Tenés que cambiar tu mentalidad.”

3

El observador se expresa en el lenguaje

Frases como “no puedo”, “siempre me pasa”, “acá nadie se compromete” o “yo soy así” muestran una forma de observar. No son solo palabras: muchas veces revelan una interpretación cerrada. Por eso el lenguaje en coaching ontológico es una entrada concreta para revisar cómo una persona está mirando una situación.

Pregunta útil: “Cuando decís ‘siempre’, ¿qué casos concretos estás incluyendo y cuáles quedan afuera?”

Contraejemplo: “No hables así, hablá positivo.”

En síntesis: revisar el observador implica mirar qué juicios, creencias, modelos mentales y conversaciones internas están condicionando la acción. No se trata de cambiar una frase, sino de revisar la interpretación que la sostiene.

4. Cómo se revisa una mirada

Para bajarlo a tierra, pensemos en una persona que dice: “No puedo liderar a este equipo porque no tienen compromiso”. Esa frase tiene una interpretación fuerte. Puede haber hechos reales detrás, pero todavía necesitamos abrirla.

En una conversación de coaching, yo no iría directo a decirle qué hacer con el equipo. Primero revisaría cómo está mirando la situación. Porque si el líder observa al equipo solo como “gente sin compromiso”, probablemente sus conversaciones salgan desde el reclamo, no desde la claridad.

Esta revisión se apoya en distinciones del coaching ontológico: separar hechos de juicios, interpretación de evidencia, pedido de reclamo, responsabilidad de culpa y acción concreta de deseo general.

1

Separar hechos de juicios

“No tienen compromiso” es un juicio. Puede estar fundado o no, pero no es un hecho en sí mismo. El primer paso es preguntar qué conductas concretas está viendo: entregas tarde, falta de participación, poca iniciativa o incumplimiento de acuerdos.

Pregunta útil: “¿Qué hechos concretos te llevan a decir que no hay compromiso?”

Contraejemplo: “Tu equipo es así, no va a cambiar.”

2

Revisar qué parte está aportando el propio observador

Esto no significa culpar al líder. Significa revisar qué parte puede estar aportando su forma de mirar, pedir, delegar o conversar. A veces se reclama iniciativa, pero no se da margen real. O se pide autonomía, pero se corrige todo.

Pregunta útil: “¿Qué estás haciendo vos que podría estar reforzando esta dinámica?”

Contraejemplo: “La culpa es tuya por no liderarlos bien.”

3

Diseñar una acción desde una mirada más clara

Una vez que la persona distingue hechos, juicios y conversaciones pendientes, puede diseñar una acción más precisa. Tal vez no necesita “motivar al equipo”, sino hacer un pedido claro, redefinir acuerdos o conversar sobre responsabilidades.

Pregunta útil: “Desde esta nueva mirada, ¿qué conversación concreta tendría sentido abrir?”

Contraejemplo: “Voy a juntar al equipo y decirles que así no se puede seguir.”

Resultado esperado:
  • La persona distingue mejor entre hechos, juicios e interpretaciones.
  • El proceso de coaching evita trabajar desde una frase cerrada o una queja general.
  • La acción futura puede convertirse en una conversación más clara, un pedido concreto o un nuevo acuerdo.

Preguntas frecuentes sobre el observador en coaching ontológico

1

¿Qué es el observador en coaching ontológico?

Es la forma desde la cual una persona interpreta lo que le pasa. Incluye sus creencias, juicios, emociones, experiencias, lenguaje y acciones posibles.

2

¿Cambiar el observador significa cambiar la realidad?

No necesariamente. Los hechos pueden seguir siendo los mismos. Lo que puede cambiar es la forma de interpretarlos y, desde ahí, las acciones que la persona ve disponibles.

3

¿El coach le dice a la persona cómo debería mirar?

No. El coach no impone una mirada. Acompaña con preguntas para que la persona pueda revisar su interpretación, distinguir mejor lo que ocurre y diseñar acciones propias.

4

¿Trabajar el observador es hacer terapia?

No. En coaching se trabaja sobre interpretaciones, conversaciones y acciones posibles. No se diagnostica ni se tratan problemas de salud mental. Si aparece un tema clínico, corresponde consultar a un profesional de salud mental.

5

¿Qué relación hay entre observador y juicios?

Los juicios forman parte de la manera en que una persona observa. Si un juicio se toma como verdad absoluta, puede cerrar posibilidades. Si se revisa y se funda mejor, puede abrir conversaciones y acciones más precisas.

Cierre: el observador en coaching ontológico ayuda a entender desde dónde una persona está mirando lo que le pasa. Esa mirada puede abrir o cerrar conversaciones, decisiones y acciones. Por eso no se trata de cambiar una frase de forma superficial, sino de revisar qué interpretación está sosteniendo una determinada manera de actuar. Para ubicar este concepto dentro del marco completo, podés volver a la base del coaching ontológico. También puede ayudarte revisar las distinciones del coaching ontológico, los juicios en coaching ontológico y el rol del lenguaje en coaching ontológico.

¿Listo para fortalecer el liderazgo?

Sesiones 1 a 1, encuentros online, grupos reducidos y procesos presenciales en empresas. Trabajo confidencial, práctico y adaptado a cada necesidad.