¿Qué es la ontología del lenguaje en coaching ontológico?
Cuando hablamos de ontología del lenguaje en coaching ontológico, no estamos hablando de usar palabras difíciles para sonar más profundos. Estamos hablando de algo bastante concreto: el lenguaje no solo describe lo que nos pasa. También puede abrir o cerrar acciones.
Desde mi experiencia acompañando procesos de coaching, este punto aparece todo el tiempo. Una persona no llega solamente con un problema. Llega con una forma de contar ese problema. Y muchas veces, en esa forma de contarlo, ya está encerrada una parte del bloqueo.
Si querés ver primero el marco general, podés leer esta guía sobre coaching ontológico. Acá vamos a enfocarnos solo en la relación entre lenguaje, conversaciones, acciones y resultados.
1. Qué plantea la ontología del lenguaje
La ontología del lenguaje, asociada principalmente al trabajo de Rafael Echeverría, propone mirar al ser humano desde el lenguaje, las conversaciones y la forma en que construimos sentido. La editorial Granica presenta su obra Ontología del lenguaje como una referencia central para comprender esta mirada.
El lenguaje no solo describe, también genera realidad
Una frase puede parecer una simple descripción, pero muchas veces funciona como una declaración que condiciona lo que la persona cree posible. No es lo mismo decir “todavía no sé cómo hacerlo” que decir “yo no sirvo para esto”. La primera frase deja una puerta abierta. La segunda la cierra bastante rápido.
Ejemplo bien usado: “Todavía no encontré una forma clara de encarar esta conversación.”
Cómo no hacerlo: “Soy un desastre para hablar estas cosas.”
Las conversaciones muestran cómo una persona observa
En coaching, escuchamos mucho más que palabras. Escuchamos juicios, interpretaciones, pedidos que no se hicieron, promesas incumplidas, conversaciones evitadas y frases que se repiten. Ahí aparece una parte importante del observador que la persona está siendo.
Ejemplo bien usado: “¿Qué conversación estás postergando y qué te decís para justificar esa postergación?”
Cómo no hacerlo: “Tenés que hablarlo y sacártelo de encima.”
Las palabras también ordenan compromisos
En la vida personal y en el trabajo, muchas dificultades aparecen porque no se pidió con claridad, no se prometió de forma explícita o cada persona entendió algo distinto. Por eso, mirar el lenguaje también es mirar cómo se coordinan acciones.
Ejemplo bien usado: “¿Qué pediste concretamente, a quién, para cuándo y con qué condiciones?”
Cómo no hacerlo: “Pero era obvio lo que necesitabas.”
2. Cómo se aplica en coaching
En una conversación de coaching, la ontología del lenguaje no se usa para analizar frases como si estuviéramos corrigiendo gramática. Se usa para escuchar cómo una persona construye su realidad a través de lo que dice, lo que calla y lo que todavía no se anima a pedir.
También es importante marcar un límite profesional. La International Coaching Federation define el coaching como una alianza con la persona en un proceso reflexivo y creativo. Eso significa que el coach no diagnostica, no hace terapia y no decide por el otro.
Escuchar las frases que cierran posibilidades
Hay frases que parecen inocentes, pero dejan a la persona sin margen de acción: “no puedo”, “no depende de mí”, “siempre pasa lo mismo”, “ya lo intenté todo”. En coaching, esas frases no se atacan. Se abren con preguntas.
Pregunta útil: “Cuando decís que no depende de vos, ¿qué parte sí podrías revisar?”
Contraejemplo: “Eso es una excusa, si querés podés.”
Distinguir hechos de interpretaciones
Este es uno de los trabajos más importantes. Una cosa es decir “mi jefe no respondió mi mensaje”. Otra muy distinta es decir “mi jefe no me valora”. Puede haber una relación entre ambas cosas, pero no son lo mismo. Si mezclamos hecho e interpretación, la conversación se ensucia.
Pregunta útil: “¿Qué hecho concreto tenés y qué interpretación estás armando a partir de eso?”
Contraejemplo: “No pienses así, seguro no es para tanto.”
Revisar pedidos, promesas y compromisos
Muchas conversaciones se traban porque la persona cree que pidió algo, pero en realidad insinuó. O cree que el otro se comprometió, pero nunca hubo una promesa clara. En coaching, revisar esto ayuda mucho, especialmente en liderazgo, equipos y vínculos laborales.
Pregunta útil: “¿Eso fue un pedido claro o esperabas que la otra persona lo entendiera sola?”
Contraejemplo: “Si te conoce, tendría que darse cuenta.”
3. Qué relación tiene con acciones y resultados
Para que esto no quede en teoría, lo bajo a un ejemplo. Una persona llega diciendo: “Mi equipo no tiene compromiso”. Esa frase puede sonar clara, pero para trabajarla en coaching necesitamos abrirla. Porque “no tiene compromiso” puede significar muchas cosas distintas.
Desde mi mirada, ahí no conviene salir rápido a dar una técnica de liderazgo. Primero hay que escuchar qué está nombrando esa persona, qué hechos tiene, qué pedidos hizo, qué conversaciones evitó y qué espera que cambie.
Aclarar qué significa “compromiso”
La palabra compromiso puede ser muy amplia. Tal vez la persona espera más iniciativa, cumplimiento de fechas, participación en reuniones o mejor respuesta frente a problemas. Si no aclaramos el significado, se trabaja sobre una etiqueta demasiado general.
Pregunta útil: “Cuando decís compromiso, ¿qué conducta concreta estás esperando ver?”
Contraejemplo: “Claramente tu equipo no está alineado.”
Revisar qué pedidos fueron hechos
Muchas veces el líder espera algo que nunca pidió con claridad. Puede haber expectativa, molestia o cansancio, pero no necesariamente hubo un pedido concreto. En coaching, esta distinción es clave para pasar de la queja a una conversación más útil.
Pregunta útil: “¿Qué pediste exactamente, a quién y para cuándo?”
Contraejemplo: “Ellos ya deberían saberlo.”
Diseñar una conversación más precisa
Cuando la persona aclara qué quiere decir, qué hechos tiene y qué pedidos faltan, puede diseñar una conversación más concreta. Ya no va desde “ustedes no se comprometen”, sino desde una necesidad clara, observable y conversable.
Pregunta útil: “¿Qué conversación podrías abrir para transformar esa queja en un pedido claro?”
Contraejemplo: “Voy a decirles que así no se puede seguir.”
- La persona deja de trabajar sobre una etiqueta general y empieza a mirar conductas concretas.
- El proceso de coaching ordena hechos, interpretaciones, pedidos y conversaciones pendientes.
- La acción futura puede pasar de la queja a una conversación más clara y responsable.
Preguntas frecuentes sobre ontología del lenguaje en coaching ontológico
¿La ontología del lenguaje es lo mismo que coaching ontológico?
No exactamente. La ontología del lenguaje es una base conceptual. El coaching ontológico toma parte de esa mirada para trabajar conversaciones, interpretaciones, acciones y posibilidades dentro de un proceso de coaching.
¿Por qué el lenguaje es tan importante en coaching?
Porque la forma en que una persona habla de una situación muestra cómo la está interpretando. Y esa interpretación influye directamente en las acciones que ve posibles o imposibles.
¿Trabajar el lenguaje significa cuidar las palabras solamente?
No. No se trata de hablar lindo ni de elegir frases positivas. Se trata de observar qué conversaciones abren acción, cuáles la cierran, qué pedidos faltan y qué interpretaciones están sosteniendo el problema.
¿Esto reemplaza una terapia?
No. El coaching no diagnostica ni trata problemas de salud mental. Si aparece un tema clínico, emocional profundo o terapéutico, corresponde derivar a un profesional de salud mental.
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