ARTÍCULO - COACHING ONTOLÓGICO

¿Qué significa ontológico en coaching?

Ontológico se refiere a cómo interpretamos, conversamos y actuamos. Mirá cómo se aplica al coaching en una situación real.
coaching ontologico
Coaching ontológico Autor:  Darío Varona™
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Cuando una persona escucha la palabra “ontológico”, es bastante normal que se le haga pesada. Suena filosófica, técnica o alejada de la vida real. Pero en coaching, si lo bajamos a tierra, la idea es mucho más simple: tiene que ver con la forma en que una persona observa, interpreta, conversa y actúa.

Desde mi experiencia acompañando procesos de coaching, este punto es clave. Muchas veces la persona llega hablando de un problema concreto, pero lo que realmente necesitamos mirar es desde dónde está viendo ese problema. Porque según cómo lo observe, también van a cambiar las acciones que considere posibles.

Este artículo no busca repetir toda la explicación sobre qué es el coaching ontológico, sino aclarar puntualmente qué significa “ontológico” y por qué esa palabra importa dentro de una conversación de coaching.

1. Qué quiere decir ontológico

La palabra “ontológico” viene de ontología. La RAE define ontología como una parte de la metafísica que trata del ser en general. Dicho así, puede sonar muy abstracto. Por eso, en coaching conviene traducirlo a algo más práctico: cómo está siendo una persona frente a una situación.

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No miramos solo el problema, miramos al observador

En coaching ontológico no alcanza con mirar “qué pasó”. También miramos cómo la persona interpreta eso que pasó. Dos personas pueden vivir una situación parecida y responder de formas muy distintas, porque no están observando lo mismo, aunque el hecho externo sea similar.

Ejemplo bien usado: “¿Qué estás viendo de esta situación que te hace sentir que no tenés salida?”

Cómo no hacerlo: “El problema es que lo estás viendo mal.”

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Trabajamos con interpretaciones, no con verdades cerradas

En una sesión aparece mucho este tipo de frases: “no puedo”, “siempre me pasa lo mismo”, “mi equipo no cambia”, “no me van a escuchar”. Desde una mirada ontológica, no tomo esas frases como verdades absolutas. Las tomo como interpretaciones que conviene revisar.

Ejemplo bien usado: “¿Eso que estás diciendo es un hecho comprobable o una interpretación tuya?”

Cómo no hacerlo: “No digas eso, tenés que pensar en positivo.”

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Miramos la relación entre lenguaje, emoción y acción

Lo que una persona dice no es neutro. Si alguien se repite “no puedo hablar de esto”, probablemente también empiece a evitar conversaciones. Si vive una situación desde el miedo, la resignación o la bronca, sus acciones posibles se reducen. Por eso, en coaching ontológico miramos lenguaje, emoción y acción como partes de una misma escena.

Ejemplo bien usado: “Cuando decís ‘no puedo’, ¿qué acción queda automáticamente descartada?”

Cómo no hacerlo: “Eso es solo una excusa.”

En síntesis: ontológico, en coaching, no significa hablar difícil. Significa mirar cómo una persona interpreta lo que le pasa y cómo esa interpretación influye en sus conversaciones, decisiones y acciones.

2. Qué cambia cuando se aplica al coaching

Cuando lo ontológico se aplica al coaching, la conversación no se queda solamente en “qué tengo que hacer”. Primero revisamos desde dónde la persona está mirando la situación. Porque a veces el bloqueo no está en la falta de opciones, sino en la forma en que la persona interpreta esas opciones.

La International Coaching Federation define el coaching como una alianza con la persona en un proceso reflexivo y creativo orientado a maximizar su potencial personal y profesional. Esta referencia sirve para marcar un límite importante: coaching no es terapia, no es diagnóstico y no es decirle al otro qué tiene que hacer.

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Cambia la calidad de las preguntas

Una pregunta ontológica no busca sacar una respuesta rápida para cumplir. Busca abrir una mirada. Por eso, en vez de ir directo a la solución, muchas veces conviene revisar qué interpretación está sosteniendo el problema.

Mejor: “¿Qué interpretación estás haciendo de lo que pasó?”

Evitar: “Yo en tu lugar haría esto.”

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No se limita a dar herramientas

Una herramienta puede servir, pero si la persona sigue mirando la situación desde el mismo lugar, es muy probable que vuelva al mismo patrón. Por eso, el enfoque ontológico revisa juicios, creencias, conversaciones pendientes, pedidos, promesas y compromisos.

Mejor: “¿Qué conversación estás evitando y qué costo tiene seguir evitándola?”

Evitar: “Tenés que hablarlo y listo.”

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Ordena la reflexión para llevarla a la acción

Para mí, este punto es central. Entender algo puede ser valioso, pero en coaching necesitamos que esa comprensión se transforme en una acción posible: una conversación, un pedido, un límite, una decisión o un primer paso más claro.

Mejor: “Después de ver esto, ¿qué acción concreta podrías probar esta semana?”

Evitar: “Bueno, ahora ya lo entendiste.”

En síntesis: aplicado al coaching, lo ontológico ayuda a revisar la mirada desde la que una persona interpreta su realidad, para después diseñar acciones más conscientes, concretas y posibles.

3. Cómo se baja a una situación real

Para que no quede como teoría, lo bajo a un ejemplo simple. Supongamos que una persona dice: “No puedo hablar con mi jefe porque nunca me escucha”. Esa frase parece describir un problema, pero también muestra una interpretación.

En una conversación de coaching, yo no iría rápido a decirle “hablalo igual” o “mandale un mensaje”. Primero ordenaría la escena. Porque si no distinguimos qué pasó, qué interpretó y qué acción está evitando, podemos terminar dando una respuesta rápida a un problema mal formulado.

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Separar el hecho de la interpretación

Primero conviene distinguir qué ocurrió concretamente. Tal vez el jefe interrumpió una reunión, no respondió un mensaje o rechazó una propuesta. Eso no es lo mismo que afirmar “nunca me escucha”. Una cosa es el hecho; otra, la conclusión que la persona sacó.

Pregunta útil: “¿Qué pasó exactamente y qué conclusión sacaste de eso?”

Contraejemplo: “Seguro estás exagerando.”

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Ver qué acción queda bloqueada

Cuando una persona cree que no la van a escuchar, probablemente deje de pedir, aclarar, negociar o expresar una necesidad. La interpretación no queda en la cabeza: impacta directamente en lo que hace o deja de hacer.

Pregunta útil: “Cuando pensás que no te va a escuchar, ¿qué dejás de hacer?”

Contraejemplo: “Entonces hablale igual y no le des tantas vueltas.”

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Diseñar una conversación posible

Una vez que la persona distingue hecho, interpretación y acción bloqueada, puede pensar una conversación más concreta. No desde la queja ni desde el enojo acumulado, sino desde un pedido claro, una necesidad específica o una propuesta mejor formulada.

Pregunta útil: “¿Qué pedido concreto podrías hacer para abrir una conversación distinta?”

Contraejemplo: “Tenés que decirle todo lo que pensás.”

Resultado esperado:
  • La persona distingue mejor entre lo que pasó y lo que interpretó.
  • La conversación de coaching gana claridad porque no se trabaja desde una frase cerrada.
  • La acción futura puede transformarse en un pedido, una propuesta o una conversación más concreta.

Preguntas frecuentes sobre qué significa ontológico en coaching

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¿Ontológico significa filosófico?

Tiene una raíz filosófica, sí. Pero en coaching no se trabaja para hacer una clase de filosofía, sino para mirar cómo una persona interpreta, conversa y actúa frente a una situación concreta.

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¿Qué diferencia tiene con otros tipos de coaching?

La diferencia está en la mirada. El coaching ontológico no trabaja solo sobre objetivos o técnicas, sino también sobre el observador que interpreta la situación y diseña acciones desde esa interpretación.

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¿El coaching ontológico es terapia?

No. El coaching ontológico no diagnostica ni trata problemas de salud mental. Puede ayudar a revisar interpretaciones, conversaciones y acciones, pero no reemplaza un proceso psicológico o terapéutico.

4

¿Por qué se habla tanto del lenguaje?

Porque en este enfoque el lenguaje no solo describe lo que pasa. También abre o cierra posibilidades. En esa línea, la obra Ontología del lenguaje, de Rafael Echeverría, es una referencia habitual para entender esta mirada.

Cierre: entender qué significa ontológico en coaching ayuda a no quedarse atrapado en una palabra difícil. En la práctica, se trata de mirar cómo una persona interpreta lo que vive, qué conversaciones sostiene, qué acciones evita y qué posibilidades puede empezar a abrir. Para profundizar el marco completo, podés leer la base del coaching ontológico.
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